¿Eres más productivo si cambias tus hábitos de sueño?

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Se dice de Leonardo da Vinci, ese gran genio universal del Renacimiento, que en periodos de máxima creatividad renunciaba al sueño nocturno. En su lugar, dormía cada cuatro horas una breve siesta de 15 minutos.

Salvador Dalí decía que tenía una técnica infalible para producir ideas e inspiraciones para sus cuadros. Bastaba echarse a dormir la siesta sosteniendo en la mano un cubierto (cuchara, tenedor,….) sobre un plato de hojalata. Algunos decían que lo que sostenía era un juego de llaves en la mano al iniciar el sueño. En el momento preciso en el que la mente comienza a entrar en el estado de “duermevela”, la cucharilla se caerá y nos despertará. Se despertaba de una breve siesta pero lo suficiente como para sentirse renovado. Dalí aseguraba que despertaba con una nueva idea al encontrarse de nuevo inspirado para pintar tras descansar por unos minutos. El cerebro había aminorado su ritmo y estaba listo de nuevo para retomar la “faena”.

Napoleón tan solo necesitaba 240 minutos de sueño para encontrarse enérgico para planificar batallas; los prolíficos Isaac Newton y Thomas Alva Edison tampoco pasaban más de 5 horas en la cama; y estadistas como Winston Churchill o Thomas Jefferson no dormían más de 4 horas seguidas durante la noche. Otros partidiarios de particionar las horas de sueño eran John F. Kennedy, Albert Einstein o Johannes Brahm.

Otros personajes practicantes de cambios en los hábitos de sueño los podéis encontrar en http://tecnoculto.com/2012/04/17/famosos-short-sleepers/

¿No se os asemeja esta forma de dormir a cuotas con la técnica Pomodoro de productividad?.

Una persona,  practicó este sueño polifásico  y escribió en su blog como se sentía durante los 60 días que estuvo en esta experiencia. Esto implica tener un gran control sobre los tiempos en los que estás despierto. El hacer siestas “obligadas” cuando estás a punto de terminar alguna tarea o en mitad de alguna actividad que no quieres dejar a medias, es definitivamente difícil. Dicen que el estado de alerta, la concentración, la lucidez y el control de tu entorno se agudizan pero eso sí, siempre que seas disciplinado y no postergues ningunas de tus “contadas” siestas.

A esta variedad de dormir se le llama “sueño polifásico” y permite robar tiempo de vigilia para estar despierto más tiempo al día sin sentir el cansancio del sueño monofásico (el clásico de las 8 horas).

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Claudio Stampi, el investigador del sueño de la universidad de Harvard, descubrió que solo se puede rendir realmente durante un periodo limitado siguiendo este método. En su libro “Why We Nap: Evolution, Chronobiology, and Functions of Polyphasic and Ultrashort Sleep” (1992) analiza la posibilidad de modificar el patrón de la vigilia en condiciones extremas.

Lo que se propone en este trabajo no es que el sueño polifásico sea preferible al sueño monofásico, o que todas las personas deben adoptar ahora la ‘panacea’ del comportamiento de múltiples siestas”, explica Stampi en su libro, aunque también aclara que este sueño a cuotas puede mejorar el desempeño de quienes se encuentran en situaciones de trabajo continuo, como los navegantes en solitario.

La tarea, no obstante, no es nada fácil ya que el ser humano regula sus fases de descanso gracias a un ciclo circadiano (de aproximadamente 24 horas) que está emparentado con las horas de luz y oscuridad, que además regula la temperatura del cuerpo, la frecuencia cardiaca y la producción de defensas, entre otras funciones corporales.

Lo común es que los seres humanos tengan un patrón monofásico, es decir, que descansen entre 6 y 8 horas en las noches, o incluso un modelo bifásico, o sea que dividen su sueño en un bloque nocturno (entre 5 a 7 horas) y una siesta en la tarde que dure entre 15 y 90 minutos.

Según estudios, lo más efectivo son 3 cabezadas de 30 minutos cada una y un sueño nocturno profundo de hora y media (que hace que el cuerpo tome conciencia que es de noche).

Este modelo permitió a Da Vinci pasar tantas horas investigando y creando, aunque puede tener inconvenientes para la mayoría de personas, sobre todo aquellas que tienen un horario fijo para ir a trabajar o a la escuela y no pueden tomarse una siesta de media hora.

Hay innumerables estudios que recomiendan llevar un horario fijo para encontrarse en la cama, de forma que te vayas a ella y te levantes a las mismas horas independientemente de si te encuentras de vacaciones o si has tenido que acostarte mas tarde la noche anterior. En mi caso particular, tengo la costumbre de irme a la cama a la 01:00 h y levantarme a las 07:15h y también tengo la costumbre de echarme una “siesta de Dalí” de 20 minutos antes de incorporarme de nuevo al trabajo por la tarde. Debo decir que a mí me funciona. Me despierto despejado y sin esa sensación de pesadez y de desorientación que conlleva cuando duermo durante más tiempo. Tampoco sufro dolor de cabeza. En todo este tiempo, tampoco he necesitado el uso de ningún despertador: me despierto automáticamente sin intervención de ningún dispositivo o despertador ruidoso.

¿Alguno de vosotros ha cambiado los hábitos de sueño de forma que repercutan en vuestra productividad diaria?.

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