A Procrastinar mañana

Procrastinar….. Retrasar… Postergar….. Dejar para después……. No hacer hoy lo que “debería” de hacerse hoy, etc. Pues a veces esto de postergar no es “tan” malo.

Que a veces esto de dejar las cosas para después tiene su “puntito de gracia”:

  • Es el dejarlo para después cuando ahora vas a emplear el tiempo para darte un placer,
  • Es el no saber por qué narices apuntaste esto ayer para hacer cuando ahora no te parece tan importante,
  • Es el llevo toda la mañana corriendo y el teléfono no para de sonar. Este ratito es para mí, para echarme un cigarrito, o ponerme un rato mi musiquita, o comerme un bollo o el darme una vuelta……. El ratito de “¡¡ éste tiempo va por mí, machot@ !!,
  • Es el voy a dejar de hacer esto para llamar por teléfono a esa persona que hace tanto tiempo que no sé de ella y nunca encuentro tiempo,
  • …….

procrastinador

    Y por tantos cientos de motivos más que nos hacen agobiarnos, estresarnos y acelerarnos sin motivo. Que en el Nuevo Año seáis felices aunque sólo sea porque siendo felices conseguiréis tener la mente libre de preocupaciones y mas apta para centrarse en lo que quieres hacer y solo lo que quieres hacer. Que os vaya bien.

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¿Tener Disciplina? ¡Son rutinas! (2ª parte)

Tener Disciplina:

>> Es tener Hábitos (1ª parte)

>> Es tener Rutinas (2ª parte)

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     Hace muchos pero que muchos años mi madre (aún sin tener yo motivación) me enseñó el hábito de bañarme cada día y por años me estuvo bañando hasta que, dialogando los dos, decidimos que el tener yo ya 7 añazos era suficiente para hacerlo sólo. Aún así, a pesar de haber estado experimentando la ducha durante años, mi madre me dio dos duchas-lecciones más enseñándome “cómo ducharse uno eficazmente”: primero te mojas todo el cuerpo, luego te enjabonas hombros y cuellos, luego los brazos… Recuerdo que había aprendido estas pautas con el ejemplo y que me duchaba muy bien, pero que tardaba 50 minutos el completar todos los pasos de la ducha.

      Ahora me ducho también de forma eficaz pero tardando mucho, pero que mucho, menos tiempo y lo que es más importante, hago de forma automática este proceso sin ser consciente del paso que estoy dando en cada momento. Muchas veces se que me he metido en la ducha y que he salido al rato bien duchado pero he realizado de forma no consciente cada uno de los pasos. Me ducho de forma automática con mi atención puesta en las noticias de la radio o en mis pensamientos, sueños y divagaciones.

    De forma automática también desayunamos, nos vestimos, conducimos, nos maquillamos o afeitamos, apagamos el fuego después de cocinar, cerramos el agua antes de salir de viaje, metemos los múltiples cargadores y analgésicos antes de emprender un viaje. Todas estas acciones las hacemos sin pensar, sin apenas darnos cuenta. Son rutinas.

Son rutinas pero todas necesarias de hacer durante el día.

     Daros cuenta que definimos a Rutina como aquella actividad que realizamos de forma regular y periódica.

     El Hábito es la acción de aprender o adquirir una nueva habilidad para poder conseguir interiorizarla como rutina.

Por ejemplo, si te has comprometido que quieres incorporar el ejercicio en tu vida y deseas salir a andar todos los días por lo menos media hora.

El cambio vendrá de tus rutinas.

El cambio vendrá por tus rutinas.

La motivación es lo que te hace empezar y desechar excusas para no empezar,

el hábito es obligarte todos los días a dejar las zapatillas delante de la puerta de la casa para recordarte que quieres salir a andar,

y la rutina es la repetición de este hábito de tal forma que a lo largo de un tiempo (los especialistas dicen que son necesarias tres semanas; los machacados 21 días para convertir un hábito en rutina) ya no será necesario que dejes al lado de tu puerta las deportivas porque ya habrás interiorizado esa acción de salir a andar de la misma manera que aprendiste de pequeño a lavarte las manos antes de comer o a lavarte los dientes tras cada comida.

Habrás comenzado creándote un nuevo hábito hasta convertirlo en rutina en las que harás las cosas instintivamente, sin razonarlas.

Sólo dejarás de hacer, algunas de, estas rutinas cuando estés de vacaciones o también nombrado como “salir de la rutina y, por tanto, descansad del automatismo diario”.

 Rutinas particulares que “tengo” que hacer en mi trabajo:

  • Imputar horas al terminar la semana,
  • Llamar a un cliente del Servicio Técnico para comprobar que está satisfecho con la nueva instalación de un producto que se le ha hecho,
  • Documentar una incidencia tras contactar con el afectado.

    Otras rutinas que pueden servir, y mucho, en tu trabajo:

  • Crear la rutina de revisar el buzón de correo únicamente 3 veces al día,
  • Dejar los correos de la bandeja de entrada clasificados,
  • Acostumbrarse de hacer la llamada o de escribir el correo de forma directa; ir al asunto en cuestión sin perder tiempo en asuntos secundarios o triviales.

→ Rutinas de mi vida no profesional:

  • Salir a correr al menos 4 días a la semana,
  • Revisar regularmente tuits de gente “Altamente productiva”,
  • Leer todos los días de un libro de ficción,
  • Cocinar para mañana,
  • Llamar a la familia

Conseguir mejorar en la productividad es incorporar nuevos hábitos, deshacerse de otros e integrarlos en tu vida hasta que se conviertan en rutina.

En el siguiente enlace podéis comprobar las rutinas diarias creadas por mentes brillantes en distintos estadios de nuestra historia y que, viendo los resultados de calidad que engendraron, puede que fueran hábitos o rutinas extravagantes pero al menos les hacía sentirse cómodos: desde el despertarse por la mañana con un disparo de Victor Hugo hasta el permanecer despierto en la cama Charles Darwin resolviendo problemas antes de dormirse.

Here’s How The World’s Most Brilliant People Scheduled Their Days

¿Tener Disciplina? ¡Son hábitos! (1ª parte)

Pinterest

La gente que me rodea hay veces que comentan que para mí el organizarme es fácil y que ellos no tienen tanta disciplina como yo. No es cierto. Muchas de las personas que ahora poseen mucha productividad se interesaron en productividad porque al principio eran  personas con alto grado de desorden en su vida, mal uso de la  memoria para archivar  o con gran cantidad de tareas sin terminar.

Yo tampoco he sido una excepción (leed “¿Qué hace Antonio?” si quereis saber cómo era yo con 25 años).

No existe falta de tiempo

La disciplina no es mas que una serie de rutinas diarias conociendo mis propios límites (¿cuantas pelotas en el aire eres tú capaz de soportar?) y con la virtud que he conseguido de no auto-engañarme. Estas cualidades me permiten ser franco conmigo mismo (¿para qué engañarme?) y no estar con excusas de por qué no he hecho tal tarea.

Yo sé del trabajo que tengo que hacer y al que no debo justificar a nadie sino a mí mismo. Cuando se quiere hacer algo, se consigue sacar tiempo y energía porque te sobra.

Todos hemos nacido siendo coachs de nosotros mismos. Hemos aprendido a escuchar nuestro propio yo para ir orientándonos hacia las cosas que importan en la vida. Si decides aplazar cosas, no hacerlas, planificar y no actuar, raramente se deberá a causas externas; cuando se quiere hacer algo, quizá se haga algo más tarde, pero al final lo hacemos.

Os describo mi “disciplina” para que veáis que no soy especial. A esta disciplina, algunos, les llamarán hábitos:

  • Termino el día anterior con el día planificado de lo que tengo que hacer mañana. Dejo preparado todo lo necesario para salir de casa: ropa que me voy a poner, comida, llaves de casa, dinero necesario. De esta forma tengo la seguridad que dispondré de todo lo necesario sin peligro a que algo se me olvide.
  • Las citas fijadas con hora, las tengo programadas en Toodledo para que me suene un recordatorio en el móvil una hora antes o diez minutos antes, dependiendo del tipo de cita que tenga. De esta forma evito que no sepa en qué hora vivo y dispongo de una hora para dejar todo cerrado antes de asistir a una reunión.
  • Tengo claro que tengo que por hacer muchas tareas pero que solo puede hacer las 4 o 5 más importantes. No me preocupo del resto de tareas no programadas esta semana a no ser que haya cambio en los acontecimientos que me fuerce a programarlos de nuevo.
  • Todos los días toco los 5 proyectos en los que estoy metido. Únicamente hago la excepción de si un día no toco uno de los proyectos es porque considero beneficioso dedicar más tiempo hoy a otro proyecto para darle un empujón y comprometiéndome que mañana no tocaré este proyecto para dedicarme a otro proyecto  por  el doble de tiempo.
  • Al descubrir que la mayoría de proyectos grandes los podía dividir en “trozos más pequeños” y manejables en el tiempo, decidí dar el paso y hacerlo con en el resto de mis otras tareas.

A mí por ejemplo me resulta más provechoso, más productivo, dedicar cada día 15 minutos a la limpieza de una habitación de mi casa que dedicarme 2 horas a limpiarla entera el sábado.

.: Puedo recibir una visita inesperada el sábado con lo que ya tendría tres cuartas partes de la casa ya limpia,

También me resulta más cómodo cocinarme cada día para el día siguiente que dedicar todo el domingo a hacer múltiples platos.

.: Si tengo un imprevisto el domingo, en 20 minutos ya se que soy capaz de gestionar una única cómida o llevarme (excepcionalmente) algo precocinado. No encuentro necesidad de perder horas un domingo en preparar algo que me resulta tan fácil hacer cada día dedicándole poco tiempo.

Como me he comprometido a publicar una entrada en mi blog el jueves, todos los días voy dándole forma.

.: Tiene la ventaja que puede salir un imprevisto el miércoles con lo que no me daría tiempo a publicar el jueves ya que tengo parte de la entrada del blog ya hecha.

  • Dejo la lástima y la queja de que soy un desastre, que otros hacen las cosas más rápido o mejor que yo para cosas importantes. Hay que ser flexible y quererse a uno mismo. NO hay ningún problema si algún día decides tirarte 2 horas sentado en el sofá o saltarte tus obligaciones “penosas” por algo gratificante. Disfruta, leñe. “Hasta Superman la mayoría de las veces era Clark Kent”.
  • El control de tiempos. Te lo estés pasando bien o peor, un minuto dura exactamente lo mismo (compruébalo si quieres). Es asombroso las tareas que hago en 10 minutos cuando antes era de la opinión de “para solo 10 minutos que tengo, ya lo dejo para otro día”.
  • Procrastinar y Multitarea. Sí, ¿por qué no?. Flexibilidad. Hay muchas tareas que no necesitas tener “atención plena” para realizarlas y que, además, puedes hacer a la vez.

Si os han parecido útiles estos consejos, id incorporando hábitos nuevos en vuestras vidas hasta que se conviertan en rutinas.

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¿Qué podeis hacer en vuestras vidas para que resulte más cómoda? Esto es, ¿qué hábitos debéis incorporar y de cuales os debéis deshacer para llevar una existencia más cómoda (y más feliz, que es de lo que verdaderamente se trata)?.

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Tener Disciplina:

>> Es tener Hábitos (1ª parte)

>> Es tener Rutinas (2ª parte)

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Tus objetivos, tus secretos.

cerebro

Comenzábamos el año diseñando los nuevos proyectos que íbamos a hacer. Muchos de estos proyectos eran incluso los mismos de años pasados: dejar de fumar, hacer más deporte, pasar más tiempo con la familia, aprender inglés,….

También a mitad de año te surgen nuevas metas que emprendes con entusiasmo e ilusión. Demuestras tanta ilusión que se lo cuentas a toda la gente de tu alrededor por ejemplo a amigos, vecinos y a la familia. Normal ¿no?

Dicen que es bueno contar el objetivo que deseas realizar a la gente que rodea porque al hacerlo público te comprometes con ese objetivo y te esfuerzas más en realizarlo ante la expectativa de comunicar que has fracasado al intentarlo.

Pues parece que hacemos mal al contar al público nuestros objetivos. Resulta que no hay que contarle a nadie nuestros objetivos. La explicación es que hicieron estudios que dieron como conclusión que las personas que contaban sus intenciones en público de hacer un proyecto, ya rebajaba su probabilidad de darlo por finalizado.

La explicación viene porque si haces pública la intención de conseguir alguna meta, tu cerebro te está escuchando (nuestros mayores enemigos podemos ser nosotros mismos) y entiende que ya tienes el proyecto en marcha con lo que no se esfuerza igual que si estuvieras convencido y motivado como para emprender un proyecto desde cero. Que pones menos esfuerzo en conseguirlo.

El cerebro entiende que ya estás consiguiendo tu meta (se crea una falsa ilusión) cuando ni siquiera has empezado y hacemos menos esfuerzo en conseguir la meta. Se ha comprobado que separando a la gente en dos grupos, entre los que han hecho público sus objetivos y los que los han mantenido en secreto, el grupo de personas que lo han hecho público creen que han conseguido más de lo que realmente han hecho creyéndose que están más cerca de lograr sus objetivos que el grupo que lo ha mantenido en secreto cuando en realidad los dos grupos se encontraban a la misma distancia de conseguirlos.

Los que lo hicieron público se crearon la falsa ilusión que habían progresado más que aquellos que lo habían mantenido en secreto.

Cada vez que le cuentas a alguien tus planes, te está restando motivación y te alejas de conseguir tu meta. Lo que reduce tu compromiso

Cuando estás narrando al público la meta que quieres conseguir, creas esta falsa ilusión y al sentir satisfacción al narrarlo, te ves con parte del camino ya recorrido.

“El cerebro confunde el decir con el hacer”

ObjetivosPasados

Contar lo que planeas disminuye tu motivación

Por tanto, el hacer públicas nuestras metas tiene precisamente el efecto contrario de lo que queremos conseguir.

Si realmente estás comprometido con lo que quieres lograr, probablemente sea mejor mantener tus objetivos en secreto.

Os dejo un enlace de la exposición que hizo Derek Sivers en una conferencia TED en Oxford explicando por qué no hay que hacer públicas tus metas.

Ahora, mi opinión personal es que nos dejamos influenciar demasiado por estudios psicológicos y estadísticas. Cuando uno está motivado, dispone de suficiente energía como para llegar a la meta aunque se le pongan muchos obstáculos en medio. Cuando te has comprometido con un objetivo y actúas de forma honesta (esto es, no auto engañándote) lo mantengas en privado o no es indiferente. Una vez fijada una meta, mas fácil o más difícil, la alcanzarás sin importar comentarios negativos del exterior, baches del camino o los “pepitos grillos” de tu conciencia. A donde te diriges es a donde vas.

 

[ Imagen: “lapolab” via photopin cc ]

Productividad para Familias (III): El Jefe no es de la Familia.

Productividad para Familias:

» I  – Cuestionarse todo.

» II – Tus Prioridades.

» III – El jefe no es de la Familia.

Jefe_no_familia

Decíamos en el artículo anterior que una vez establecidas cuáles son tus prioridades es importante tenerlas presentes en todo momento para centrarte y no apartarte de ellas ante la presencia de nuevas tareas.

En los tiempos que vivimos en los que es tan fácil estar continuamente comunicados con nuestra oficina a través de tablets, portátil, teléfono,… tenemos la tentación de no separar las tareas que son personales y las que son de trabajo. Se acuñó hasta el término de “omnidisponibilidad” en aquellos trabajos que por su característica podían estar continuamente queriendo contactar contigo.

También hablamos de  diferenciar los distintos roles que jugamos en casa y en la oficina, con nuestra familia y con nuestros compañeros. Esto es, nos hemos comprometido que el tiempo que estoy con la familia es únicamente para la familia y que si ha sido necesario llevarse algo de trabajo a casa, lo hacemos nada más llegar a casa para olvidarte del trabajo y ponerte en “modo familiar”. Ya hemos interiorizado esta idea y la hemos hecho nuestra.

La omnidisponibilidad no asegura una jornada “común” de 40 horas. Existen dos países europeos en las que se hicieron leyes para asegurar la “salud laboral y mental” del trabajador. Primero fue Alemania (noticia de Telegraph) y después en Francia (noticia iProfesional) donde se prohibía atender dispositivos que te conectaran al trabajo. Ni llamadas telefónicas, ni SMS, ni WhatsApp, ni correos electrónicos… ni en el ordenador, ni en el móvil ni en la tablet. A las 18:00 horas el trabajo tiene prohibido inmiscuirse en la vida privada del empleado. Es una manera legal de evitar que el trabajador se queme (¿te interesa el tema del “trabajador quemado”?, te dejo un enlace a una monografía de burn-out)

En mi caso ha habido días que he hecho más trabajo efectivo en mi casa tras finalizar mi jornada que en la misma oficina. Recomiendo ver el vídeo “¿Por qué no se trabaja en el trabajo?” del artículo de Productividad.

Hemos tomado medidas para dedicar nuestro tiempo libre (recordemos, tiempo no laboral) a la familia pero ¿qué hacer cuando nos interrumpen factores externos: compañeros, el propio jefe, correos de rápida respuesta o notificaciones en el móvil?

La solución no es complicada, es más fácil de lo que parece. La solución pasa por “educar” a tus compañeros de empresa y jefe que tras la salida del trabajo solo contactaremos entre nosotros si hay verdadera urgencia. De igual forma, hice con mis familiares y amigos: les “eduqué” para que esperaran a mi horario no laboral para todas esas cosas que no urgen o no son importantes. Pues toca “educar” a la gente que te rodea para respetar tus horarios (al igual que tú también te debes acostumbrar a no interrumpir a otros y esperarte a mañana para que resuelvan tus dudas “tan urgentes”).

× Razones para que tu prioridad sea la FAMILIA:

Las razones para dejar tu oficina tras la jornada laboral son muchas:

  • Sé consciente que tienes tanto trabajo pendiente que si estuvieras 16 horas en la oficina, éste trabajo pendiente llenaría tus 16 horas de trabajo (Aquí puedes leer un artículo de El Canasto de cómo la práctica con GTD te puede ayudar).
  • No es habitual que todos los días haya una emergencia que te obligue a quedarte también hoy. El quedarse unas horas más en la oficina puede dar la imagen que eres un profesional no capaz de sacar tu trabajo en el horario habitual como hacen el resto de tus compañeros (a reflexionar).
  • Asertividad: decir “No”. Ante cualquier ofrecimiento que te hagan d llevar más trabajo, plantéate honestamente si vas a ser capaz de asumirlo o te va a tocar decir “No” con firmeza si no te quieres ver forzado a echar más horas.
  • Consigue hacerte un horario flexible. Acorde a tus horarios y a los de tu familia. A la mayoría de las empresas le importan los resultados no el que tú hagas más horas a la semana. Si hablas con los recursos humanos o con tu jefe es posible que no te pongan pega a adaptar tus horarios. Si pides las tardes del martes libre porque quieres acompañar a tu hijo a los partidos de fútbol, puede que no te pongan pegas en recuperar esas horas durante la semana o en trabajar el viernes por la tarde.
  • Haz piña con el resto de compañeros para adaptar vuestros horarios y hacerlos mas flexibles para que todo el mundo salga beneficiado sin que repercuta en dejar el trabajos pendientes. Te sorprenderá que el primer empleado que tome esta opción tendrá multitud de seguidores.
  • Omnipresencia puede ser tu amiga. Puedes optar a salir más pronto del trabajo si te comprometes a estar localizable por teléfono para el resto de empleados.

Y lo más importante: Descanso y Descanso. Tu cerebro es una máquina que necesita ocuparse por un tiempo a otras tareas como un ordenador necesita liberar  procesos antes de que sea necesario reiniciarlo.

× Razones para que tu prioridad sea la OFICINA:

  • En ella te sientes una persona importante y valorada.
  • Es más descansado estar en la oficina que con tu familia que te exige hacer la compra, leer cuentos a los niños, etc.
  • Demuestras a la empresa y a compañeros que eres una persona comprometida y que renuncias a la familia porque para ti la empresa es importante.
  • No tienes familia ni tienes vida social.
  • Internet es más rápido en la oficina que en casa y, ¡tienes tantas cosas que consultar!

Con esta termina la serie de 3 entradas sobre la Productividad cuando te encuentras en familia. Si no tienes familia lo puedes sustituir por lo más prioritario para ti, por aquella actividad que no te gusta perder ni aplazar.

Si te ha gustado este artículo, demuéstralo compartiéndolo y haciendo partícipe a otros que te ha gustado. O también puedes poner un comentario más abajo que yo me alegrar de leeros y de saber otras opiniones. Buena semana. Disfrutad…….

 

[ photo credit: ((carola)) via photopin cc ]

Productividad para Familias (II): Tus prioridades.

Productividad para Familias:

» I   – Cuestionarse todo.

» II  – Tus Prioridades.

» III – El Jefe no es de la Familia.

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Hay dos características en las personas altamente Productivas que llaman mi atención:

  • La capacidad de mantenerse concentradas, con la atención plena puesta en el foco, durante mucho tiempo.
  • La “casualidad” de rodearse de gente que les apoya y complementa. De colaboradores y pareja  dignos de envidia.

Sobre mantener el foco,  tener atención en la tarea que estás emprendiendo, hay mucha literatura escrita sobre ello y poco puedo aportar pero fijaros en la concentración que son capaces de conseguir las personas productivas y el largo espacio de tiempo que pueden estar trabajando sin distraerse o buscando excusas..

De lo que creo que no se habla suficiente es de la gente que rodea a la persona productiva y, en algunos casos, también de la gente que rodea a quien ha conseguido éxito en sus vidas. Son parejas que no deben por qué saber nada de nuestra productividad pero que nos complementan y negocian bien con nosotros permitiéndonos una mejor organización.

La familia, de tus primeras prioridades, ¿o no?

Todos los que apostamos por la Productividad Personal hemos tratado de convencer a nuestro alrededor de las excelencias que tiene el aplicarla a todas las facetas de nuestra vida y hemos sucumbido, en muchas ocasiones, al intentar explicar en qué consiste el tema. Generalmente detrás de una persona productiva suele haber  un hombre o mujer que le permite sus “excentricidades”. Se trata de aquella persona que complementa tus horarios para cuidar de los niños. Si asumes que tu prioridad es cuidar de los niños, adaptas tus horarios con los de tu pareja para el cuidado de los niños. Esto es, si has decidido que el cuidado y el estar con tus hijos son tareas importantes, que sí es prioritario, lo harás por encima de otras actividades. La más frecuente sería al terminar la jornada de trabajo estar tentado a salir una hora más tarde para finalizar algún tema profesional o asistir a alguna reunión y debas elegir entre quedarte en la oficina o acudir a casa con tus hijos. ¿No habéis tenido nunca la tentación de llamar (y asumir) que tu pareja siempre estará disponible para el cuidado de sus, también, hijos? Seguro que esto es alta causa de separación. Si no tener claras tus prioridades choca con ser productivo, el organizarse mal y asumir que tienes un compañero, un socio, un partner o una pareja que va a asumir “obligatoriamente” lo que tú no has sido capaz de planificar me parece un grave error.  Me refiero a esa persona ajena a nuestro trabajo que es compañero. Con él hay que hacer equipo y trabajar y razonar como tal.

Pero, ¿tengo que elegir entre trabajo o familia?

Muchos de vosotros pensaréis que ante la disyuntiva de tener que elegir entre familia o trabajo (que es lo que hace llevar el dinero a casa y pagar las facturas) es más pragmático elegir el trabajo. Error. Principalmente porque elimina el orden, el equilibrio entre tu vida personal y profesional.

Si de verdad deseamos Conciliación Laboral no debemos tratar solo con los Recursos Humanos de la empresa para “alternar” vida y profesión sino que deber partir de nosotros el diferenciar bien ambas actividades y complementarlas y aunque poseamos actitudes profesionales buenas como ser buen gestor, empático o excepcional administrador, ese rol “profesional” con nuestros seres queridos, deja de ser válido en nuestro hogar.

Estando en casa debemos ponernos en el chip familiar olvidando toda tarea que nos recuerde al trabajo, el evitar echar un vistazo al correo o el “educar” a tus compañeros para que no te llamen al móvil en tu tiempo de descanso. Yo os recomendaría que si os marcháis del trabajo con algo pendiente por hacer lo hagáis inmediatamente nada más entrar en casa: de esta forma te lo quitarás de en medio  y ya no tienes excusa para liberar tu mente del trabajo y pasar a ponerte en “modo familiar”.

¿Y que pasa cuando tu familia se encuentra sin pareja o compañero? Cada vez abundan más las familias monoparentales  de solteros, separados, divorciados, viudos. Pues no pasa nada, tu familia es mas pequeña al tener un miembro menos pero la “prioridad familia” es igual de importante. Tendrás que adoptar nuevos hábitos para el cuidado de niños o mayores a base de pedir ayuda a familiares que te echen una mano, personas que las atienda por un pago de dinero, a vecinos a los que puedas recurrir en caso extraordinario que te tengas que acercar más tarde por tu casa,… Puede que sea más difícil para las familias monoparentales hacerse con la planificación del hogar por ejemplo con niños pero, si le preguntáis a algún miembro de una “pareja ideal” a lo mejor hasta os envidia. 😉

En resumen, ¿tienes niños que atender? Pues a aplicar la máxima de productividad “si hay que hacerlo, hazlo ya”.

¿Te ha gustado este post? Pues indícamelo compartiéndolo. También agradezco que dejéis vuestros comentarios mas abajo.

[photo credit: Jose Téllez via photopin cc]

Productividad para Familias (I): Cuestionarse todo.

Inicio  una serie de post sobre los cambios que se generan en tu vida al aplicar Productividad en ti y en tu entorno. Serán una serie de divagaciones, y algún que otro delirio, de como yo la vivo, la sufro y me enorgullezco de aplicarlo por los beneficios que me aporta. Aprovecho también estas líneas para pedir disculpas de antemano por el proselitismo que pueda hacer: no busco seguidores, busco hacer convencidos.
 

Productividad para Familias:

» I     – Cuestionarse todo.

» II   – Tus Prioridades.

» III – El Jefe no es de la Familia.

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Nos ha tocado vivir en un tiempo en el que la rapidez con la que suceden las cosas y la competitividad que exige estar a la altura de tus semejantes, en lo personal y profesional, se torna verdaderamente difícil.

Fijaros cuanta gente anda por los transportes, las calles y la oficina con excesiva prisa y, peor aún, con estrés. Hay gran cantidad de gente que sufre la pena del estrés no por debilidad física sino porque sus circunstancias así lo requieren. Hay gente con este mal pero también entre nosotros hay una serie de gente que parece inmune a esta sobrecarga de trabajo y al cumplir puntualmente con sus deberes en lo personal (las características de las personas productivas las podéis encontrar pinchando en  [Personas Productivas])

Yo ya os he contado como con 25 años y después de haber desembarcado hace poco en el mundo empresarial noté que el “trabajo” no podía ser sólo la maldición de “te ganarás el pan con el sudor de tu frente” y de ser capaz de gestionar múltiples tareas a la vez y rapidito para ponerte con otras tareas nuevas. Yo, una persona considerada buen trabajador, no podía estar con gran cantidad de tareas-sin-hacer y estresado como si de vulgar bróker de bolsa se tratara (conóceme en ese estado caótico pinchando en [¿Quien Soy?])

La Productividad Personal me ha permitido hacer las cosas importantes en menos tiempo del que antes le dedicaba.

Me ha permitido:

  • Seleccionar las tareas para mí mas prioritarias,
  • Hacer en un mismo plazo de tiempo, más de estas tareas prioritarias.
  • Y hacer cada una de estas tareas prioritarias en menor tiempo de la forma:
    • aprovechando mis tiempos de máxima energía,
    • ausentándome física o mentalmente, en mi lugar de trabajo.
    • minimizando mis interrupciones y ladrones de tiempo.
  • Disfrutar del tiempo libre de descanso sin “tentarme” a emplearlo en hacer más tareas.

Pero por encima de todo me ha permitido diseñar una carrera profesional orientada a lo que me quiero dedicar (mas o menos, no quiero engañaros: las circunstancias y los vaivenes que da la vida son los que marcan tus necesidades primarias) y a una vida personal más completa al disfrutar de mis aficiones, mi familia y amigos y de tiempo de descanso

Hace algún tiempo hice un recuento de a qué dedicaba mi tiempo en las 8 horas de oficina que hago cada día y me sorprendí de la gran cantidad de tiempo diario que dedicaba a trabajar con el uso del mail o del teléfono (Los resultados de mi estudio los puedes leer pinchando en [La Aritmética de mi Productividad]): si quería hacerme más productivo tenía que pararme un momento a reflexionar qué herramientas, actitudes y hábitos podía escoger para ser más eficiente en el uso del correo o del teléfono.

Pues en la vida personal sucede lo mismo. Parece que una vez que salimos de la oficina ya solo disponemos de tiempo libre sin obligaciones y para poder holgazanear, pero es que resulta que tenemos también tareas:

  • Ocuparse de los ascendientes o descendientes.
  • Ocuparse de la pareja (peor aún si estás iniciando una relación o haciendo preparativos de boda!!!)
  • Las tareas domésticas del hogar(decía mi madre, que era ama de casa, al finalizar el día: ”Me voy a sentar ya porque si más horas tiene el día más cosas tendría que hacer”)
  • Ocuparse de uno mismo: realizar vida social, organizar las vacaciones, hacer deporte.

¿Y si aplicáramos Productividad Personal a nuestra vida en lo realmente Personal consiguiendo ser eficientes en conseguir dedicar nuestra mayoría de tiempo sólo en tareas fundamentales (aquellas que sirven a nuestros propósitos, a nuestras metas marcadas) y también poder realizar las tareas secundarias en un tiempo record?

 

[photo credit: alpuerto via photopin cc]

Educación para la empresa: Desaprender

En torno a mi vida personal, estoy viendo a círculos de personas que han cogido el hábito de desaprender lo aprendido de sus padres para imitar lo que aprendieron sus abuelos.

  • Parto natural en lugar de acudir a un hospital “convencional”,
  • Educación con progenitores (“homeschooling” ) en lugar de la escuela “tradicional” (al parecer la tradicional no da libertad al niño de aprender jugando  y de estudiar matemáticas en el momento que lo demande).
  • Bollería y Panadería artesana en lugar de la fabricada en serie y exportada precocinada para su rápido consumo.
  • Confección de prendas y abalorios “hazlo tú mismo” (DIY)

Seguro que nuestros abuelos, allá por los años 50, envidiarían el futuro de nuestros días dónde tanta tecnología y progreso nos iba a facilitar tanto el trabajo que nuestro problema sería en qué consumir tanta cantidad de tiempo libre. Qué chasco se llevarían los pobres si vieran que compramos las patatas peladas o la cebolla ya cortada sólo por falta de tiempo.

El progreso y los avances son buenos, lo malo es el mal uso que hacemos de ellos:

Cuando comencé a trabajar hace años, una persona que admiro mucho me dio el siguiente consejo: “tú haz tu trabajo y no olvides que son compañeros de trabajo no amigos”. Era parte de la filosofía caduca y que aún veo mucho a mi alrededor de :

  • No dejes que nadie te pisotee”,
  • Yo cumplo mi horario: la empresa no tiene derecho a pedirme que me quede una hora más de mi jornada”,
  • Yo tengo mayor antigüedad que tú: a la hora de elegir, tengo preferencia en todo antes que tú

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Tenemos que aprender a desaprender. Esto es, a quitarnos las ideas que hemos heredado sin cuestionarlas.

Tenemos estas creencias tan grabadas en nuestro comportamiento que nos cuestamedium_116972725 deshacernos de ellas y nos parece imposible pensar de otra manera ante la llegada de algo nuevo. Ésta es la principal causa que nos bloquea, nos causa miedo, ante la llegada de algo nuevo en nuestro entorno laboral: aprender un nuevo idioma, sentirse mayor-viejo ante la llegada de nuevos compañeros, hacer un trabajo de forma distinta a cómo lo estábamos haciendo ahora.

Desaprender es necesario. Consiste en deshacerse de las ideas preconcebidas que nos lastran a avanzar y evolucionar. Es deshacerse de la frase “eso es así porque sí y siempre se ha hecho así”. La empresa está formada por personas y como personas que son son buenas en unas cosas y malas en otras. Cada uno tiene su ritmo natural de aprendizaje y su resistencia a desaprender. Esta capacidad de desaprender no es propia de ninguna jerarquía, la sufren desde conserjes a consejeros delegados.

En el mundo de las Tecnologías de la Información este desaprendizaje se hace más evidente. La necesidad de estar en formación continua exige adquirir nuevos conocimientos capaces de sustituir a los anteriores. La rápida adopción de nuevos modelos sin aferrarse a lo inamovible es lo que nos hace evolucionar a nosotros como profesionales y por tanto a la empresa.

GTD no es sólo una metodología de organización que lista una serie de conductas y de hábitos a adquirir para conseguir productividad personal sino que, más importante, deshacerse de viejos hábitos, de hacer las cosas distintas a como las hacíamos. Al fin y al cabo, de mismos hábitos se consigue mismos resultados. Si quieres conseguir resultados distintos tienes que partir de hábitos distintos. Causa-efecto.

La capacidad de desaprender se nos ha hecho necesaria tanto en la vida personal como profesional. Aprende a cuestionarte si todo lo que haces es válido y si no se podría hacer de otra forma más óptima aunque al principio el adoptar esta nueva forma de hacer las cosas nos conlleve un esfuerzo, tiempo y energía.

JOyG

Comparte conmigo la siguiente reflexión: ¿de qué necesitamos desprendernos para aprender nuevas cosas y por tanto ser mas flexibles en valorar nuevos comportamientos vistos en otros?

photo credit: alvazer via photopin cc

Maslow: Tener las necesidades cubiertas.

    No trabajamos solos. Las relaciones, todas, pueden ser difíciles de mantener.  Cada persona aporta a un equipo de trabajo no solo su conocimiento sino sus emociones, virtudes, miedos y comportamientos que debemos compatibilizar entre nosotros.

    También en la vida personal nos sucede lo mismo: en mayor o menor medida todos (quizá no todos, pero eso será un debate para otro día) necesitamos de los otros para hacernos oír, para darnos ideas, afecto y  amistad.

    Las personas que han alcanzado el éxito reconocen tener siempre a su lado a una persona que supone un gran apoyo y estímulo para ellos.

    En realidad, en el trabajo no queremos como compañero al mejor profesional de nuestro campo sino a la persona que nos resulta agradable estar a su lado y en la que podamos confiar sin ser necesariamente las personas que nos ofrezcan el trabajo de mayor calidad.

En sociología existe la Teoría de la Pirámide de Maslow que argumenta que el individuo una vez satisfechas sus necesidades básicas (alimento, sueño, abrigo,..) desarrolla nuevas necesidades y deseos más elevados. Por el contrario, sólo nos ocuparemos de necesidades de niveles superiores una vez hayamos satisfecho las de los niveles inferiores (y con la salvedad que dos individuos pueden no tener las mismas necesidades en el mismo nivel de la pirámide).

Ahondando en esta teoría se descubren dos cosas:

  • Sólo las necesidades no satisfechas influyen en nuestro comportamiento pues la necesidad satisfecha no genera comportamiento alguno. Esto es, si tras finalizar un trabajo buscamos estima de otros o reconocimiento de nuestros superiores es que tenemos alguna carencia (¿afectiva? ¿éxito?) que nuestro cuerpo (¿alma?) anhela. Y la teoría de Maslow se “complica” añadiendo que buscamos la carencias únicamente en individuos que nos atraen de tal forma que no nos vale recibir afecto de cualquier persona solo de la persona que nosotros queremos. En esto se basa la, enfermiza, dependencia entre personas, una de las cuales vive una vida desagradable con el único fin de agradar al otro.

Yo al estar en domicilio de cliente, solo y durante semanas, salgo a la calle con la necesidad imperiosa de hablar, de comunicarme con alguien humano y no sólo con máquinas.

  • Solo se llega a la autorrealización (nivel 5 de la Pirámide) cuando están satisfechas las necesidades de los 4 niveles inferiores.

Igual que hemos descubierto que uno no es productivo cuando siente preocupación por alguna cosa ya que la mente divaga constantemente en el problema sin dejar posibilidad de liberar la mente como recomienda GTD, igualmente nos sucede cuando no tenemos las necesidades cubiertas. No solo las necesidades básicas sino las necesidades de reconocimiento, éxito, afecto, familiar,…

Tener satisfechas tus necesidades te libera enormemente de tu estrés. No únicamente satisfechas las necesidades financieras sino las necesidades afectivas y de tiempo libre. Este será el principal motivo por el que nos levantemos cada mañana y luchemos. ¡A por ello!

Epílogo: El  ser humano busca la felicidad y el mínimo esfuerzo en toda construcción e invención que nos facilite la vida. ¿Intentamos ser felices para ser más productivos o ser productivos para alcanzar la felicidad? Aquí es donde da paso el mundo minimalista y de simplificar tu vida: deshacerse de todo (incluido personas) que no aporten nada y, por tanto, nos complique la vida.

Otro epílogo: No estoy seguro que con tanta teoría, avances tecnológicos, estrés y espectáculos  vivamos hoy mejor que en los años 50´s. O si. Tampoco me hagáis mucho caso: no he dormido mucho estos días y el sueño ya se que es una necesidad sin que nadie me lo marque en una Teoría. Buena semana. Disfrutadla y localizad vuestras necesidades para cubrirlas o que os las cubran bien. Os recuerdo que trabajamos para tener más dinero y éste solo sirve cuando tenemos tiempo y energía.

Productividad y Buen Rollo.

Uno de los métodos de organización, personal y profesional, más utilizado es GTD.

GTD se basa en una premisa muy simple: todo lo que deba ser recordado hay que mantenerlo fuera de nuestra cabeza para dejar nuestra mente libre para otras actividades. Esto nos permite poder dedicarnos por entero a la tarea que en este momento estamos haciendo. Hacemos esa tarea sin temor de olvidar otra. Esto lo podemos hacer porque tenemos confianza en nuestro método y por tanto tenemos la seguridad que todo quedará registrado en nuestro sistema. Conseguimos liberar nuestra mente y dejarla en el estado de “mente como el agua“.

 Bonito panorama, ¿verdad? Idílico.

El problema viene porque nosotros, gente normal,  no somos dueños por completo de nuestra mente y ésta nos dispara recordatorios cuando menos lo deseamos: si estamos en el trabajo, estamos preocupados si el niño tiene unas décimas de fiebre; si estamos en casa intentando disfrutar de la familia estamos pensando en la presentación que debemos hacer mañana ante nuestro jefe.  No es bueno hacer una actividad cuando se está pensando en otra; cuando sientes preocupación o inquietud en el periodo de tiempo que tienes puesta la atención (foco) en la actividad: alteramos la tranquilidad mental que buscamos.

Esto es una de las base del Mindfulness y de GTD: poner nuestra atención al contexto en el que te encuentras, de disfrutar del momento del ahora.

Aprendes y aplicas Productividad Personal con la esperanza de encontrar Felicidad en el caos y desorden que se forma a tu alrededor. Es difícil integrar métodos de productividad en tu vida sin plantearte cosas como meditación, atención, reflexión y control del estrés.  Comienzas a valorar que lo que ya tienes es suficiente para llevar una vida ordenada (Ley de Segal), sin necesidad de acumular “trastos” o “personas tóxicas”.

"Trastos"

“Trastos”

Amigo que no da...

“Gente Tóxica”

Entonces si emociones malas como estrés o preocupación lastiman nuestra productividad la situación contraria, las emociones buenas (la felicidad) nos deben hacer más productivos.

Pues sí, no hay duda: cualquier tarea hecha con cierto placer se hace mejor que estar continuamente lamentándose (aunque el lamento sea en voz baja).

¿Qué es gamificación sino aprender sin apreciar esfuerzo?

¿Por qué de los despertadores están desapareciendo el sonido de campanas para interpretar sonidos naturales (y relajantes) de la naturaleza?

¿Por qué los teléfonos fijos han incorporado un nivel de volumen?,

 ¡Para conseguirnos felicidad! Vivimos en la sociedad de la máxima felicidad y el mínimo esfuerzo.

Las siguientes son acciones variopintas de conseguirnos felicidad. Seguro que ya las sabéis pero muchos ya las habréis olvidado al “haceros adultos“:

  • Aprovechar el descanso para divertirse. Descansar del trabajo no significa no-hacer-nada. Tienes que hacer cosas que te gusten.  Dejar volar la mente: ¿desde cuándo no haces un avión con una hoja de papel y lo lanzas a volar? ¿Tu jugabas a la rayuela y desde cuando no lo has vuelto a hacer? ¿Con qué persona te gustaría estar ahora? Intenta dibujarlo en una hoja con detalle. Disfruta.
  • Hacer el gesto de sonreír. Cuando no tienes motivo para sonreír es cuando más lo necesitas. No importa que no tengas ganas: sólo con hacer el gesto de una sonrisa hace que el cerebro reciba tu deseo y descargue endorfinas.

   Descubre más de los beneficios de sonreír y de los tipos de sonrisa [pincha].

  • Ni salvas vidas, ni eres un imán para atraer problemas. Y es un alivio. Muchas veces andamos con prisas y con estrés por la vida. Nos sentimos cargados de tareas porque tenemos muchas “obligaciones”. Cada uno de nosotros tenemos nuestro ritmo y nos equivocamos al acelerarlo. Somos humanos: buenos en unas cosas y malos en otras.

  Cuando sientas agobio en el trabajo piensa en lo siguiente “¿Qué pasaría si ahora       no hiciera este trabajo?” La vida se encarga de hacernos bajar el ritmo cuando          estalla nuestro ordenador o nos pone en el camino una separación sentimental           dolorosa o una enfermedad. La vida es muy buena seleccionando TUS prioridades.

  • Vudú para la gente mala. ¡Que les caiga un rayo a la mala gente! Imaginar a quien te está fastidiando el día cayéndole un piano o cayéndose por todos los peldaños de una escalera muy larga nos ayuda a levantar el ánimo. No te sientas culpable por pensar una maldad de la gente; no pasa nada y es positivo (siempre que no quieras llevarlo a la realidad _/|\_ ). Después de visionar un ratito el dolor ajeno, ponte en el lugar de esa persona y empatiza con él para entender sus motivos.
  • Respira, tómate un pincho de tortilla y vivePequeñas acciones pueden conseguir gran felicidad. Levántate de tu puesto de trabajo y mira por la ventana. El simple gesto de levantarte ya te aliviará. Mirando por la ventana siempre pasa algo nuevo e interesante por delante de tus ojos.
  • Alimentación alegre. Aunque no sepamos que es el triptófano, el zinc, el magnesio y el cómo ayuda a aumentar nuestro nivel de serotonina, tú hazme caso: ingiere pavo, pollo, leche, queso, pescado, huevos, tofu, soja, nueces y semillas de ajonjolí y de calabaza, plátanos, legumbres, verduras y germen de trigo.
  •  Invéntate un chiste. Nada sabe tan bueno que la misma comida que tú mismo te haces. Conviértete en guionista de chistes sin llegar a ser pesado. ¡Todo son ventajas!: si inventas un chiste divertido conseguirás alegrar a otros y repercutirá en tu propia felicidad. Si por el contrario, has encontrado un chiste malo donde es difícil que la gente sonría…… ríete de ti mismo y de tus ocurrencias.
  • Baila y canta. Afloja tu corbata, despéinate y descálzate y hazlo cómo si nadie te mirara. Recuerda cuando llevabas el pelo largo y “mueve tus caderas cuando todo vaya mal” (Yeah!!)

Todo esto te dirán que es hacer el tonto y  ser una persona poco sería (y por tanto poco profesional y de escasa confianza) pero aquí es donde les argumentas que lo haces por todo lo contrario: que es para recargarte de energía, que te permitirá ser más productivo y, por tanto, desempeñar mejor tu trabajo y que ser latino implica haber descubierto la gamificación antes que los americanos.

Bernard Shaw, “¡El hombre que está siempre serio en esta vida demuestra que no ha comprendido nada de nada!”

 Ea. Os mando deberes para esta semana: tenéis que detectar las “pequeñas” cosas que os dan felicidad; puede ser comer chocolate, echarse una partida de videojuegos, dibujar,…. Esas cosas os serán válidas y útiles para incorporarlas como medida de descanso en vuestro trabajo cotidiano.

Y si queréis compartir qué actividades aplicáis vosotros para conseguir estar en un reducto de felicidad por un momento, yo prometo estarte agradecido.