¿Tener Disciplina? ¡Son rutinas! (2ª parte)

Tener Disciplina:

>> Es tener Hábitos (1ª parte)

>> Es tener Rutinas (2ª parte)

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     Hace muchos pero que muchos años mi madre (aún sin tener yo motivación) me enseñó el hábito de bañarme cada día y por años me estuvo bañando hasta que, dialogando los dos, decidimos que el tener yo ya 7 añazos era suficiente para hacerlo sólo. Aún así, a pesar de haber estado experimentando la ducha durante años, mi madre me dio dos duchas-lecciones más enseñándome “cómo ducharse uno eficazmente”: primero te mojas todo el cuerpo, luego te enjabonas hombros y cuellos, luego los brazos… Recuerdo que había aprendido estas pautas con el ejemplo y que me duchaba muy bien, pero que tardaba 50 minutos el completar todos los pasos de la ducha.

      Ahora me ducho también de forma eficaz pero tardando mucho, pero que mucho, menos tiempo y lo que es más importante, hago de forma automática este proceso sin ser consciente del paso que estoy dando en cada momento. Muchas veces se que me he metido en la ducha y que he salido al rato bien duchado pero he realizado de forma no consciente cada uno de los pasos. Me ducho de forma automática con mi atención puesta en las noticias de la radio o en mis pensamientos, sueños y divagaciones.

    De forma automática también desayunamos, nos vestimos, conducimos, nos maquillamos o afeitamos, apagamos el fuego después de cocinar, cerramos el agua antes de salir de viaje, metemos los múltiples cargadores y analgésicos antes de emprender un viaje. Todas estas acciones las hacemos sin pensar, sin apenas darnos cuenta. Son rutinas.

Son rutinas pero todas necesarias de hacer durante el día.

     Daros cuenta que definimos a Rutina como aquella actividad que realizamos de forma regular y periódica.

     El Hábito es la acción de aprender o adquirir una nueva habilidad para poder conseguir interiorizarla como rutina.

Por ejemplo, si te has comprometido que quieres incorporar el ejercicio en tu vida y deseas salir a andar todos los días por lo menos media hora.

El cambio vendrá de tus rutinas.

El cambio vendrá por tus rutinas.

La motivación es lo que te hace empezar y desechar excusas para no empezar,

el hábito es obligarte todos los días a dejar las zapatillas delante de la puerta de la casa para recordarte que quieres salir a andar,

y la rutina es la repetición de este hábito de tal forma que a lo largo de un tiempo (los especialistas dicen que son necesarias tres semanas; los machacados 21 días para convertir un hábito en rutina) ya no será necesario que dejes al lado de tu puerta las deportivas porque ya habrás interiorizado esa acción de salir a andar de la misma manera que aprendiste de pequeño a lavarte las manos antes de comer o a lavarte los dientes tras cada comida.

Habrás comenzado creándote un nuevo hábito hasta convertirlo en rutina en las que harás las cosas instintivamente, sin razonarlas.

Sólo dejarás de hacer, algunas de, estas rutinas cuando estés de vacaciones o también nombrado como “salir de la rutina y, por tanto, descansad del automatismo diario”.

 Rutinas particulares que “tengo” que hacer en mi trabajo:

  • Imputar horas al terminar la semana,
  • Llamar a un cliente del Servicio Técnico para comprobar que está satisfecho con la nueva instalación de un producto que se le ha hecho,
  • Documentar una incidencia tras contactar con el afectado.

    Otras rutinas que pueden servir, y mucho, en tu trabajo:

  • Crear la rutina de revisar el buzón de correo únicamente 3 veces al día,
  • Dejar los correos de la bandeja de entrada clasificados,
  • Acostumbrarse de hacer la llamada o de escribir el correo de forma directa; ir al asunto en cuestión sin perder tiempo en asuntos secundarios o triviales.

→ Rutinas de mi vida no profesional:

  • Salir a correr al menos 4 días a la semana,
  • Revisar regularmente tuits de gente “Altamente productiva”,
  • Leer todos los días de un libro de ficción,
  • Cocinar para mañana,
  • Llamar a la familia

Conseguir mejorar en la productividad es incorporar nuevos hábitos, deshacerse de otros e integrarlos en tu vida hasta que se conviertan en rutina.

En el siguiente enlace podéis comprobar las rutinas diarias creadas por mentes brillantes en distintos estadios de nuestra historia y que, viendo los resultados de calidad que engendraron, puede que fueran hábitos o rutinas extravagantes pero al menos les hacía sentirse cómodos: desde el despertarse por la mañana con un disparo de Victor Hugo hasta el permanecer despierto en la cama Charles Darwin resolviendo problemas antes de dormirse.

Here’s How The World’s Most Brilliant People Scheduled Their Days

¿Tener Disciplina? ¡Son hábitos! (1ª parte)

Pinterest

La gente que me rodea hay veces que comentan que para mí el organizarme es fácil y que ellos no tienen tanta disciplina como yo. No es cierto. Muchas de las personas que ahora poseen mucha productividad se interesaron en productividad porque al principio eran  personas con alto grado de desorden en su vida, mal uso de la  memoria para archivar  o con gran cantidad de tareas sin terminar.

Yo tampoco he sido una excepción (leed “¿Qué hace Antonio?” si quereis saber cómo era yo con 25 años).

No existe falta de tiempo

La disciplina no es mas que una serie de rutinas diarias conociendo mis propios límites (¿cuantas pelotas en el aire eres tú capaz de soportar?) y con la virtud que he conseguido de no auto-engañarme. Estas cualidades me permiten ser franco conmigo mismo (¿para qué engañarme?) y no estar con excusas de por qué no he hecho tal tarea.

Yo sé del trabajo que tengo que hacer y al que no debo justificar a nadie sino a mí mismo. Cuando se quiere hacer algo, se consigue sacar tiempo y energía porque te sobra.

Todos hemos nacido siendo coachs de nosotros mismos. Hemos aprendido a escuchar nuestro propio yo para ir orientándonos hacia las cosas que importan en la vida. Si decides aplazar cosas, no hacerlas, planificar y no actuar, raramente se deberá a causas externas; cuando se quiere hacer algo, quizá se haga algo más tarde, pero al final lo hacemos.

Os describo mi “disciplina” para que veáis que no soy especial. A esta disciplina, algunos, les llamarán hábitos:

  • Termino el día anterior con el día planificado de lo que tengo que hacer mañana. Dejo preparado todo lo necesario para salir de casa: ropa que me voy a poner, comida, llaves de casa, dinero necesario. De esta forma tengo la seguridad que dispondré de todo lo necesario sin peligro a que algo se me olvide.
  • Las citas fijadas con hora, las tengo programadas en Toodledo para que me suene un recordatorio en el móvil una hora antes o diez minutos antes, dependiendo del tipo de cita que tenga. De esta forma evito que no sepa en qué hora vivo y dispongo de una hora para dejar todo cerrado antes de asistir a una reunión.
  • Tengo claro que tengo que por hacer muchas tareas pero que solo puede hacer las 4 o 5 más importantes. No me preocupo del resto de tareas no programadas esta semana a no ser que haya cambio en los acontecimientos que me fuerce a programarlos de nuevo.
  • Todos los días toco los 5 proyectos en los que estoy metido. Únicamente hago la excepción de si un día no toco uno de los proyectos es porque considero beneficioso dedicar más tiempo hoy a otro proyecto para darle un empujón y comprometiéndome que mañana no tocaré este proyecto para dedicarme a otro proyecto  por  el doble de tiempo.
  • Al descubrir que la mayoría de proyectos grandes los podía dividir en “trozos más pequeños” y manejables en el tiempo, decidí dar el paso y hacerlo con en el resto de mis otras tareas.

A mí por ejemplo me resulta más provechoso, más productivo, dedicar cada día 15 minutos a la limpieza de una habitación de mi casa que dedicarme 2 horas a limpiarla entera el sábado.

.: Puedo recibir una visita inesperada el sábado con lo que ya tendría tres cuartas partes de la casa ya limpia,

También me resulta más cómodo cocinarme cada día para el día siguiente que dedicar todo el domingo a hacer múltiples platos.

.: Si tengo un imprevisto el domingo, en 20 minutos ya se que soy capaz de gestionar una única cómida o llevarme (excepcionalmente) algo precocinado. No encuentro necesidad de perder horas un domingo en preparar algo que me resulta tan fácil hacer cada día dedicándole poco tiempo.

Como me he comprometido a publicar una entrada en mi blog el jueves, todos los días voy dándole forma.

.: Tiene la ventaja que puede salir un imprevisto el miércoles con lo que no me daría tiempo a publicar el jueves ya que tengo parte de la entrada del blog ya hecha.

  • Dejo la lástima y la queja de que soy un desastre, que otros hacen las cosas más rápido o mejor que yo para cosas importantes. Hay que ser flexible y quererse a uno mismo. NO hay ningún problema si algún día decides tirarte 2 horas sentado en el sofá o saltarte tus obligaciones “penosas” por algo gratificante. Disfruta, leñe. “Hasta Superman la mayoría de las veces era Clark Kent”.
  • El control de tiempos. Te lo estés pasando bien o peor, un minuto dura exactamente lo mismo (compruébalo si quieres). Es asombroso las tareas que hago en 10 minutos cuando antes era de la opinión de “para solo 10 minutos que tengo, ya lo dejo para otro día”.
  • Procrastinar y Multitarea. Sí, ¿por qué no?. Flexibilidad. Hay muchas tareas que no necesitas tener “atención plena” para realizarlas y que, además, puedes hacer a la vez.

Si os han parecido útiles estos consejos, id incorporando hábitos nuevos en vuestras vidas hasta que se conviertan en rutinas.

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¿Qué podeis hacer en vuestras vidas para que resulte más cómoda? Esto es, ¿qué hábitos debéis incorporar y de cuales os debéis deshacer para llevar una existencia más cómoda (y más feliz, que es de lo que verdaderamente se trata)?.

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Tener Disciplina:

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¿Qué pesa más: Energía o Motivación?

    Cuando estamos haciendo una tarea y notamos que a pesar del esfuerzo nos está costando sacar la tarea adelante, le echamos la culpa a que estamos faltos de energía cuando en ocasiones el problema es que no estamos motivados hacia esa tarea o nos desagrada hacerla.

      Solemos confundir en ocasiones lo que es energía y lo que es motivación.

− Energía.

    De los cuatro tipos de energías que tenemos: espiritual, física, emocional e intelectual son la energía física e intelectual las que en mayor medida hacen resentir nuestra productividad.

    Estas energías se recuperan cuidando de tu cuerpo mediante una buena alimentación, descanso y sueño.

No subestimemos ninguna de estas tres capacidades:

Alimentación.  Es la gasolina real de tu cuerpo. ¿De donde te crees que saca tu sistema el repuesto de hidratos, grasas, proteínas? Del combustible que le entra mediante la alimentación. Haz la prueba de comer 5 raciones al día y beber continuamente agua. Debes notar cómo te estás recargando de energía y desaparecen dolencias como dolor de cabeza, vista cansada o problemas estomacales.

Descanso. Sólo el gesto de dejar temporalmente aparcada la tarea con la que estás y poner tu atención en otra cosa, hace que el procesador de tu mente baje de revoluciones y sea capaz de atacar de nuevo la actividad con posterioridad. Si este pequeño descanso te hace bien, imagínate la cantidad de bien que te hace sólo el levantarte de tu escritorio y mirar por la ventana o dar un pequeño paseo.

Sueño. El más importante de los tres. El descanso nos hace recargar las pilas y el sueño, además de descanso, nos hace reseteo de la memoria temporal. El dormir bien realiza una función básica en nuestro organismo:

  • Elimina de nuestro cerebro la información no útil. Lo echamos a una papelera temporal, a un buffer, como información no útil. El sueño es reparador.
  • Aprendemos lo que recordamos todos los días y sólo recordamos a corto plazo lo que tenemos en este buffer, en esta memoria temporal: te acordaras de cosas que hiciste hace dos días pero no hace un mes.  El sueño es el encargado de eliminar esa información temporal que no vas a usar a corto plazo. 

Esta es la base del GTD: el cerebro es bueno para pensar y para recopilar cosas pero para recordar (el archivado) no funciona tan bien.

Además, tenemos la siguiente ley:

 “Después de cierto número de horas, la productividad del tiempo decrece primero y se hace negativa después”. – Ley de Illich.

Esto es, para evitar una mala productividad:
– Hay que hacer descansos periódicos cuando estamos excesivo tiempo dedicado a una tarea, y
– Deja para otro momento el hacer esta actividad que te está dando rendimiento tan malo. Procrastinar no siempre es tan malo:  con todo esto de exigir siempre productividad máxima, de no dejar las tareas planificadas de hoy para otro día, nos olvidamos que en muchas ocasiones es mejor dejar el trabajo que estamos haciendo para otro momento en el que nuestra energía sea mayor.  Debemos procrastinar cuando el rendimiento (los resultados en la misma unidad de tiempo) no es bueno. Yo en ocasiones me he forzado a continuar con un trabajo “un rato más” cuando la calidad de lo que estaba haciendo no era la conseguida. Eso me ha obligado a retomar esta actividad en otro momento e invertir de nuevo tiempo en deshacer/repasar el trabajo que no me gustaba “porque no tenía la calidad que yo le quería dar” (esto no es perfeccionismo, es excelencia = conseguir el mejor resultado, la calidad máxima).

− Motivación.

El placer proviene de lo que está fuera de nosotros. La felicidad, viene de nuestro interior” – Robin S. Sharma

      Pues la motivación también viene de fuera de nosotros: bajo las mismas condiciones lo que motiva a otros no es lo mismo que lo que nos motiva a nosotros.

     El problema de la motivación es que no estamos igual de motivados todos los días. Cualquier proyecto personal en el que nos hayamos embarcado con la mayor de las ilusiones, con la motivación al máximo,  es posible que a lo largo de los días vaya haciéndose menos importante para nosotros y por tanto lo vayamos abandonando. Es el típico ejemplo de los objetivos de nuevo año (comer más sano, hacer más deporte, estar más con la familia,….) o los objetivos del verano antes de las vacaciones (dejar de fumar, leer más,…..). ¿Por qué perdemos la motivación? En mi opinión por el grado de compromiso personal que hayamos adquirido con esta actividad: lo que nos parecía importante hace unos meses, al no estar comprometidos con nosotros mismos, no hemos hecho ninguna acción ni cogido un hábito que nos haga alcanzar esa meta y terminamos abandonando.

    Si te comprometes con una actividad, si te visualizas cuando la actividad esté terminada, te imaginas mentalmente “cómo” te vas a sentir y lo que vas a conseguir cuando lo consigas, tu motivación nunca disminuirá.

    De todas formas cuando has decidido que una tarea tiene que hacerse, la debes de hacer: el hablar de fuerza de voluntad o el “es que yo soy así y no puedo cambiar”, es falso. Cuando tienes que hacer algo, y aún dispones de energía, debes hacer uso de ella para ponerte con ello. Sin excusas. Te toca “comerte ese sapo” y lo mejor es hacer la actividad y terminarla y si puede ser con una sonrisa, con buen ánimo, pues mejor. Cuando antes empieces con esa actividad “desagradable”, antes terminarás y sentirás el orgullo de que eres más fuerte de lo que piensas.

 MotivacionvsEnergia1

Sin Energía / Sin Motivación –  Descansa o haz otra cosa.

Sin Energía / Con Motivación – Puedes hacerlo. Sólo un poco más de esfuerzo.

Con Energía / Sin Motivación – Fastidiaté pero toca hacerlo. Ánimo y adelante.

Con Energía / Con Motivación – ¡Eres Imparable!.

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Conclusión,

Cuídate y tendrás energía tanto física como intelectual.

Ten clara la meta que quieres conseguir y el camino que tienes que seguir para conseguir tus objetivos y la motivación la tendrás siempre contigo. No es fácil pero esto también es entrenamiento. Cada día que entrenes lo harás mejor.

y Guía Diaria II: La Aritmética de mi Productividad.

Parcelas Productivas

Durante cinco semanas he apuntado el tiempo que me dedicaba a  cada tarea con el fin de acotar Parcela1con certeza  dónde iba a parar mi tiempo laboral.

Herramientas empleadas:

  • Rescue Time.- para contabilizar el tiempo que dedico  a   cada tarea frente al ordenador.
  • Reloj.- Para el resto de actividades: descanso, distracciones, consultas hechas por            compañeros,..
  • Móvil.- He contabilizado el tiempo diario de llamadas recibidas y enviadas.

He sacado las siguientes conclusiones:

  • 4 horas de ocio. De las 24 horas del día, solo me quedan 4 horas libres para  mi tiempo de ocio (llamadas personales, compra, cocinar, orden en el hogar, lectura, televisión, reunión con amigos,….).
  • Tiempo de Tránsito. De las 4 horas que dedico a desplazarme de casa al trabajo, sólo aprovecho 24 minutos.
  • Procrastino poco. El trabajo diario planificado es posible que no lo haga en su día, pero una gran mayoría lo consigo hacer en la misma semana y seguro que queda realizado en 2 semanas máximo.

Consejo para no procrastinar: ayuda bastante tener claro la cantidad de tiempo que te va a consumir una tarea y la prioridad que le vas a dar conforme a los resultados esperados al completarla

  • Trabajo 5 horas. Por muy bien que se me dé el día, “sólo” consigo trabajar eficientemente como máximo 5 de mis 8 horas laborales.

De esas 5 horas “productivas”,

    • 2 horas y 15 minutos son resoluciones de actividades a través del  correo – esto exige tener una bandeja de entrada del correo a inbox 0 ya que se debe despachar todos los correos del día.
    • 1 hora son actividades por teléfono – Llevar un gran control en cada llamada para apuntar de inmediato las próximas acciones, apuntar en agenda las fechas acordadas,  dejar en espera el problema para desviar el problema del cliente a la persona adecuada.

En mi entrada anterior explicaba los distintos rendimientos (el trabajo que sale en una misma unidad de tiempo) que dispongo durante la jornada de ocho horas dependiendo de mi energía (insisto, energía que no motivación o “ganas de hacerlo”).

•   2 horas/día — Rendimiento 100 % – Tiempo a tope.
•   4 horas/día—  Rendimiento   60 % – Tiempo a medio gas.
•   1 hora/día—–  Rendimiento   40 % – Tiempo Lego.
•    1 hora/día—   Rendimiento     0 % –  Descanso y Tiempo en Días no laborables.

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•   4 horas/día — Rendimiento   10 % – Tiempo de Tránsito.

Parcela3

Conslusion

Salvo excepciones, todos nosotros hacemos el mismo tipo de actividades en nuestro trabajo durante la semana. Poco varía de una semana a otra.

Quiero conocer a qué tipo de actividades dedicáis más tiempo. ¿Me lo cuentas?

Os dejo una videoconferencia TEDxMidwest de Jason Fried del 2010 (Duración: 15´17), donde nos enseña que no trabajamos de continuo sino en parcelas de productividad.

 

Guía Diaria I: La Productividad de cada día.

No lo niegues: no tienes el mismo rendimiento a lo largo de tu día.

Yo, a fuerza de chocar varias veces y aprender de mis errores, os listo las prácticas diarias que sigo de forma que hagan mi vida más fácil y efectiva.

Este es mi ejemplo, una jornada de 8 horas con 1 hora para comer.

Los rendimientos profesionales que me marco a lo largo del día son los siguientes:

•    Rendimiento 100 % – Tiempo a tope.small_4550903693
•    Rendimiento   60 % – Tiempo a medio gas.
•    Rendimiento   40 % – Tiempo Lego.
•    Rendimiento   10 % – Tiempo de Tránsito.
•    Rendimiento     0 % – Tiempo en Días no laborables.

De forma que, dependiendo de la hora del día que sea, trabajo y me organizo de distinta forma:

Antes de dormir.

  • Deja preparado la noche anterior todo lo que vayas a necesitar el día siguiente desde el mismo momento que te levantas hasta antes de salir de casa:
  • Ropa elegida, libro, mp3,…
  • Cartera, portátil, llaves,…
  • Comida o almuerzo si te vas a llevar.
  • Documentación.
  • Prepara la comida que tienes que llevarte para mañana.
  • Ordena y limpia un poco la casa. Una visita rápida por habitaciones de la casa te hará mantener el orden de tu casa a rajatabla.
  • Planifica tu listado ToDo para mañana.  Planea las rutinas y tareas que quieres realizar mañana. Recuerda que para ti deben tener prioridad las tareas acotadas en fecha (las que te urge hacerlas pronto) y las tareas que te aporte algún beneficio personal y que no tienen por qué ser las tareas mas entretenidas!  ;-( .
  • Relájate antes de dormir. Baila, diseña un jardín zen, lee, visiona el último programa de la tele… lo que sea que te aporte un placer y que sea una actividad distinta al trabajo que haces habitualmente.

♦ Al levantarte.

  • Desayuna. ¿Acaso no necesitas energía para el día?.
  • Sal temprano de tu casa. No puedes empezar el día estresado porque hay retenciones en coche, huelga de transporte…. Así puedes empezar el día sin tensiones.

♦ Rendimiento A TOPE. (Rendimiento: 100%).

Las dos primeras horas de la mañana son las horas mas productivas del día.

  • Aíslate y evita las interrupciones y los “ladrones de tiempo”.

En esas 2 horas, en la medida de lo posible, me vuelvo invisible en la oficina.

Este tiempo de desconexión de todo lo que no sea tu trabajo te hará rendir al máximo. El dedicarte a las tareas para ti mas prioritarias, te permite adelantar trabajo por si a lo largo de tu jornada se presentasen “emergencias” que te hagan modificar tu planificación inicial.

  • Empieza por las tareas para ti más desagradables. Ahora que tu mente está fresca, estas tareas las harás más rápido y con mejor predisposición.
  • Márcate el tiempo que vas a estar con esta tarea. Cuando termines con este tiempo, descansa lo suficiente para descargar tu mente pero sin perder el grado de concentración y decide si retomar la tarea con la que estabas o realizar otra nueva.

Rendimiento A MEDIO GAS (Rendimiento: 60%).

Este es el trabajo que realizo por la mañana tras mis 2 horas de mayor productividad y el trabajo por la tarde tras la pausa para la comida. Me dedico a las tareas cotidianas e imprevistos que surgen durante el día y al resto de tareas de mi planificación.

Como no estoy al tope de mi rendimiento, eso me permite aguantar durante más tiempo sin necesidad de hacer largos descansos.

  • Ten claro en todo momento cual es tu prioridad.
  • Revisa las tareas que tienes decidido hacer durante el día e identifica qué cantidad de tiempo necesita hasta completarla.
  • Si es una tarea o actividad grande, divídela en periodos de tiempo más manejables para trabajar sobre ella.
  • Escoge las actividades que vas a realizar siguiendo el siguiente orden:
    1. Tiempo disponible,
    2. Prioridad
    3. Grado de energía con la que te encuentres.

Antes la Prioridad que la Energía no vaya a ser que confundas cansancio con dejadez o hastío hacia esa tarea. Utiliza el sentido común: si has comenzado una tarea pero notas que no rindes lo suficiente en esa tarea, es mejor que pases a otra que requiera menos de tu atención que estar “sin hacer nada bueno”.

  • Apunta en tu listado las nuevas actividades que te surjan: te servirá para conocer durante tu revisión diaria a dónde ha ido a parar tu tiempo.
  • A tarea finalizada, actividad tachada. Borra de la lista las tareas cuando las acabes.

Una hora después de comer (Rendimiento 40%).

Una hora después de comer, vengo todo desconectado del trabajo y con sopor después de la comida. Es mi hora menos productiva.

Para aprovecharla lo mejor posible, hago dos cosas:

1.- Reflexiono cómo va el día y hago balance: “¿tengo alguna tarea importante por terminar?”, reviso las prioridades de las tareas que tengo a la vista, proceso mi bandeja de entrada,……..

2.- Hago las “tareas Lego”: hago las múltiples pequeñas tareas que tengo pendientes (y que me he dado cuenta que, por consumir poco tiempo y tan poca prioridad, son las que más tiendo a descuidar, a procrastinar).

Al irte del trabajo.

  • Acostúmbrate a irte a tu hora del trabajo. Cuando te es necesario quedarte muchos días  unos horas más en el trabajo, algo está fallando en tu sistema de productividad. Esto dista de hacerte parecer más productivo, puede indicar que no eres eficaz haciendo tu trabajo en el tiempo establecido.
  • Ordena tu escritorio antes de irte.

 

♦ Tiempo de TRÁNSITO (Rendimiento: 10%).

Tiempo de tránsito es aquel tiempo que tardo, especialmente, en ir y volver del trabajo. Os hablo de 15 horas por semana. ¿No sería tonto desperdiciar tal cantidad de tiempo?. Aprovecha el tiempo muerto, aprovéchalo tanto para lo personal como para lo profesional. En el metro o el autobús, mientras aguardas una consulta médica, antes de una cita con alguien: lee un libro, revisa tu correo, revisa blogs, haz la lista de la compra, realiza llamadas de teléfono, … cualquier cosa que te haga ser productivo. Es muy importante aprovechar de forma efectiva todas las horas que puedas tanto en tu trabajo como fuera del mismo

♦ ¿Y qué pasa sábados, domingos y fiestas de guardar?.

Sábado, domingo y festivos: no se trabaja. Pues haz cualquier cosa que no esté en el contexto de trabajo. Importante aprovechar este tiempo para recargar tus pilas. En fin de semana no tienes excusa para hacer lo que habías descuidado: llamadas a tu familia y amigos, organización de facturas en casa, cocinar y comer bien, exposiciones………..Disfruta de los momentos que hacen recargar tus pilas y renuevan tu motivación.

BONUS:

  • Mantente flexible. Es normal que durante el día se presenten multitud de ocasiones que he haga modificar tu planificación.
  • Procesa. Cuando lleves media jornada ya trabajada, párate a revisar cómo llevas tu día productivo y observar qué tareas te faltan por completar.
  • Intenta hacer la tarea lo mejor posible y dedícale el tiempo que estimes que necesita la tarea. Sin compararte a cómo lo haría otra persona.
  • Cuando tengas nuevas actividades “no esperadas” (tareas reactivas), no te pongas inmediatamente con esta actividad: decide cuándo lo vas a hacer.
  • Es importante hacer un breve descanso tras cada actividad (mi cuerpo está descansado pero noto mi mente “embotada” y no soy capaz de mantener la concentración: éste es el momento de hacer una pausa). A lo largo de la mañana, hago una pausa más larga donde aprovecho para tomar un almuerzo.

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Como conclusión, el rendimiento vendrá marcado por adaptar tus niveles de energía al trabajo que vas a desempeñar. Descubre cuando eres más enérgico para programar en este tiempo las tareas mas pesadas. 
El próximo post, será la segunda y última parte “ y Guía Diaria II: Aritmética de mi Productividad .

[photo credit: stevendepolo via photopin cc]